viernes, 5 de julio de 2013

"...y por las dudas nunca está cerca de las vías..."



Desbloqueo emocional
Para empezar a cantar.
Abro de par en par las ventanas
El mundo se pavonea allá afuera.
Ya no hay miedo,
Sólo una libertad pesimista
Que se encarga de convertirme
En la heroína de un cuento negro.
Blandí mi espada contra mi último nervio,
Era un absoluto silencio,
La postrera redención que se necesita
Como al aire para respirar.
Melodías desconsoladas de arrabal,
Vino de mala calidad,
Una silla sucia donde descansa
La decrepitud de la noche anterior:
Las ropas tiradas por todo el suelo.
Callejones donde no se perdona una,
Puta triste de bar,
Los vidrios empañados,
La boca modesta llegando hasta el clítoris.
Mendigos del amor,
Visión nocturna para ver mejor.
Un cine vacío, sábanas para dos.

Me mezclé entre las gentes
Y así pululé toda la noche,
Como un ermitaño buscando
Un consuelo tonto a un frenesí sin nombre.
Y llegó la oscuridad con sus estrellas,
Cientos de ellas, ninguna brilló para mí.
Fuego de medianoche,
Saliva espesa en todo mi cuerpo,
Aluvión de porquerías,
Un sueño con mate amargo.
Vulgares momentos para un altar
Con un cristo crucificado.
Se descontrolan las neuronas,
Mal día para hacer sinapsis.

Me vivo en este día,
Me detengo ante la fosa del pasado,
Camino a ciegas por la cornisa,
Temo caerme, pero injurio al miedo.
Sigo adelante,
No dejaré una sola bala sin usar.

Ni las galaxias, las anchas avenidas,
Las montañas, la mar ni los verdes campos
Son más fuertes que yo.
Me sostengo, me dilato,
Me entretengo, me va a costar
Pero ni la luna me gana en fuerza.
Sangré mucho un día
Al otro me bebí mi sangre.
Me tiré por la ventana,
Me forré de poesías sin sentido.
Drogas duras, alcohol y un acabose
Dirigidos a mi médula ósea.

En un baño perdido
Dejé toda mi dignidad,
Pasé por ella en cuanto volví en mí,
Es la hora de la estrella,
Allá van esos trenes sin destino.
Un tren a la madrugada,
Yo en él sin saber cuál estación
Es mi estación.
Andenes vacíos, vómitos en el suelo.
Es mi particular secreto,
Soy más que todo ello.
La historia no me hace claudicar.
Es notable como la gente hace catarsis en mi piel.
Ignoro el fin del fin,
No me persigo.
Ando y desando este nuevo paisaje,
Seré más verde que el verde,
Más triste que la poesía.
Me río y  me fumo un cigarrillo.
Y al fondo del humo,
Más al fondo aún,
Estás tú,
Mi significante sin significado,
Mi no futuro, mi estómago crujiendo famélico.
Mis costillas reventadas, mi diálogo a la nada.
Y entre ese humo, el espaldar de la cama,
La pared descascarada, tú y yo:
Está la estúpida memoria,
Esa que no nos permite alcanzarnos.

Vida mía hazte a un lado,
Déjame la muerte.
Diré algo violento:
No me tengas compasión.
Este es el más grande de los desaires,
Me volveré a quitar la ropa y entonces,
Ya no podré escapar.
Ciégate por unas horas,
Calla del mundo toda tu voz.
Vida mía,
No me sostengas más entre tus manos.
Tus dedos están hediondos,
Tu mirada me sabe a misil.
Ese barco naufragó.
La miel se amargó
En el mundo hoy.
Pero quién sabe,
Cuando dejemos enfriar ese café
Quizá hablemos tragedias
Y al fin dos seres humanos se escucharán:
Entra, la puerta está abierta.
No pises los geranios,
Que el recuerdo sigue allí
Por más que yo no lo recuerde.
No es promesa ni venganza:
Pero esta vez, cuando grite
Todos lo oirán.




 03/07/13.




Título: "Una piba con la remera de Greenpeace", los Redondo.

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