jueves, 3 de septiembre de 2009

(25/08/09)

Estaban en al balcón aspirándose el último aliento de la tarde, era primavera y el clima era húmedo. De fondo un viejo ocaso y el murmullo de la ciudad en la vuelta a casa. El balcón era pequeño y angosto, las rejas se encontraban algo frías; el aire en sí se sentía raro, espeso y difícil de respirar.

Ella miraba un punto fijo y lejano, tenía la mirada perdida y los ojos bien abiertos, pero miraba sin ver. Él la observaba atentamente, la recorría con la mirada como descubriéndola palmo a palmo. Jamás la había visto tan bella. Jamás le costó tanto estar a su lado. El silencio entre ambos ya era irreversible, llevaban tiempo callados, como si las palabras no pudieran entrar en esa nube densa en la que se encontraban sumidos. Pero él quería decir algo y no podía. Como si hubiera perdido la capacidad de hablar. Hubiera querida tocarla también, sentir esa piel rociada de sudor. Esa piel que tantas veces antes le perteneció. Sin embargo cualquier movimiento, cualquier palabra se le hacían nefastos e imposibles de llevar a cabo.

-Quiero volar- dijo ella rompiendo aquel silencio. Y cerró sus ojos. Él no se atrevió a mirarla, su rostro se había poblado de gaviotas. Ya no era ella.

Y él en el más absoluto silencio, como quien abandona la escena del crimen, se marchó. Se marchó dejando la puerta con las llaves puestas del lado de adentro. Al salir del edificio un escalofrío le recorrió el cuerpo, nunca había visto un rostro tan triste.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Me pueden encontrar en Facebook también: Gisela Caminos.

He vuelto....

Mi mundo ha sido dominado por una macabra perversidad. Ansío lo que no tengo, pero lo ansío hasta la mayor de las fiebres, juego a mundos nuevos mutilando la realidad. Me está quedando chico el espacio, el aire parece contaminado, el clima enrarecido. Necesito buscar una solución, un algo que me levante de los suelos y me deje extasiada de tanto vivir. Ese algo quizá tenga nombre, quizá ya tenga dueño, quizá de mí siempre se escape. Sé que en mí reside el poder, y que de algún modo, todo bajo el sol, puede ser posible. No se trata de escaleras, parapentes, aviones, sogas, se trata de la mente. Aquella que, aun pequeña, por sí sola puede derrotar al peor de los infiernos y así también te lo puede hacer vivir. Pero ya basta de recrear sólo a través de ella el sueño en el cual quiero estar y del cual no quiero salir.
Porqué confiar en los demás, si en mí nada más se encuentra la clave, porqué buscar ayuda en el afuera si dentro mío está la fuerza para mover montañas, o mínimamente para llegar hasta ellas. Ya no me conforma esta parodia barata de vida feliz, todo es tan mediocre que creo enlodarme en la inmundicia cada día más. Algo urgente late en mi pecho, algo indescriptible, pero que ruge con toda su voz, con toda la voz de que es capaz la urgencia de algo que se necesita demasiado. Y estas líneas en nada abrevian lo que siento, sólo me urgen a querer un poco más, a avistar de alguna manera la cornisa, me dicen que no tema, que me arroje, que algo habrá para mí abajo. Pero cómo lanzarme si aún estoy llena de miedos, nada ha salido bien, porqué esta vez sería diferente. Empieza por mí, lo sé, un cambio que va desde lo externo hacia lo interno, desplazándose lentamente pero firme hacia una metamorfosis total. Grito que sí puedo, sólo necesito volar y mis alas se abrirán cual un ave que al fin aprendió el vuelo. Sé que tal vez, al principio nadie crea en mí, y de verdad no lo necesito. Me basta la supercreencia, si es que me dejan inventar dicho término, de que cuando el deseo de algo es grande, lo suficientemente grande como para eclosionar al propio cuerpo, no hay otro resultado que el de lograr lo tan anhelado. Se trata de vivir, pero de vivir como uno eligió, basándose en lo que uno ama y no en lo que el mundo te diga que ames. Necesito embarcarme en esta búsqueda antes de que el deseo se agote y no sea más que una fantasía olvidada, convirtiéndome en un ser despojado de alma, de principio y de fin. Es mi vida la que quiero culminar como un artista culmina su obra para realizarse. Son mis propias manos las que necesitan dejar de asirse y soltarse al fin para convertirse en alas.
Tal vez me tilden de loca, de surrealista, de fantasiosa, pero entiendo bien de qué se trata… se trata de vivir nada más, ya no de sobrevivir. Y si viviendo me daño habrá sido menester para comprender todas las cosas. Hay un sol, que es el mismo que brilla en todas partes, pero que no ilumina por igual, sólo me falta saber en qué lado ilumina para mí, en qué pedazo de tierra hace sombra de manera tal que mis alas den reparo de él.
Y tal vez no importa lo que busque sin en la búsqueda encuentro mucho más. Tal vez se trate de eso, de no perder la capacidad de asombro, de ideal, de maravillarse ante cosas sutiles de la vida. Quizá no sea más que una búsqueda que tiene como único fin encontrar al que busca. Y así de tanto buscar me encuentre, y me asombre, y me maraville, y quede perpleja, muda, en silencio ante el asombro y la belleza. Es que sólo así concibo la vida. La vida que quiero.

sábado, 30 de agosto de 2008

Tratado de los tres impostores.

Estos son unos pasajes que saqué de un libro titulado Tratado de los tres impostores Moisés, Jesús Cristo, Mahoma (anónimo clandestino). Es un libro muy interesante de leer y que recomiendo por demás. Aquí les dejo dos pasajes que me gustaron mucho:

"Quienes ignoran las causas físicas experimentan un temor natural, que deriva de la duda en la que se encuentran respecto de una potencia capaz de dañarlos o ayudarlos."

"La ignorancia es la base de la credulidad, y la credulidad es la base de la mentira, de donde han salido todos los errores que imperan hoy en día."


Más que recomendado el libro...

martes, 19 de agosto de 2008

Los años que pasan... nostalgia de añorarme...

Los años pasan planeando
En un declive unísono de minutos todos iguales,
De parpadeos insignificantes,
De momentos ya marcados a fuego.
El tiempo pasa, sí, pero no de manera lineal,
Es círculo que se cierra, que se completa
Una y otra vez,
Un misterio nunca resuelto,
Una bomba que estalla
Sin emitir sonido alguno,
Resultado, sí, de las horas perdidas.
¿Qué ventaja sacarle al tiempo hoy?
Si a merced de él estoy,
Me mece suavemente
Entre garras de acero,
Y yo sólo espero a que se complete…
A que su estado de cíclico
Se haga realidad.
Para qué apurarlo,
Para qué intentar detenerlo?
Si efímero es su rodar,
Como rueda eterna,
Que girando,
Encuentra su lugar.

A qué venir ahora
A intentar saciar fiebres de antaño?
Si lo redondo gira y vuelve,
Vuelve siempre al mismo lugar,
Para qué intentar demostrar lo contrario,
Cubriéndome de sabiduría vaga
Que los años, en teoría, me han dado?
Si al formarse el circulo
De nuevo caeré,
Con la misma piedra tropezaré.
Que circuito tan agudo el de la vida
Que a todos nos devuelve al mismo sitio,
Si la historia nunca se renueva,
A qué venir hoy a pedir ofrenda
Por el daño ya ocasionado?

No voy a lamentar el pasado,
Las huellas, mis huellas,
Siempre me retienen allí,
Como una prisionera que olvidó
El dulce sabor de la libertad,
Mas allí pertenezco,
Y con lo noble de mi semblante advierto
Que de una sola cosa estoy segura,
Siempre se vuelve al mismo puerto
En donde se sembró la duda,
Siempre la sonrisa queda estancada
En aquel primer lugar
En donde más se amó la vida.
Y si rodando llego
A la raíz de mi centro
Cometeré entonces el último de mis pecados:
Estancarme cual agua turbia
Hastiada de la memoria porfiada
Que no sabe olvidar lo que tanto amó,
Que no sabe olvidar lo que tanto profirió.



Qué decir de lo que tanto se calló?
Cómo omitir el dolor
Que todo lo contaminó?
A dónde ir si ya no quedan
Más sitios seguros?
Qué perdonar si las heridas
Sangre todavía dan?
Me desvelo en la astucia, de respuestas
Poder encontrar
Mas siempre me devuelve la mañana
Con cara plácida
Extrañada de la noche que pasó.
Interrogantes que me persiguen
Que me sabotean, que no me dejan vivir,
Hecho de delirio, de hastío, de veneno,
De duda imperiosa que tiembla en el labio
Y la locura tan cercana
Bailando sola en una esquina
Desnuda y con la frente en alto,
Aclamándose victoriosa
Del tiro del final,
Ese que ni por asomo
Me puedo adjudicar.
Por qué al darme lo tan ansiado
Me quitó lo más amado?
Cuál será el tributo
Cuando al sangrar me desangre?
Por qué dejarme implorando
Siempre un poco más?
Si al cabo de los años
No hay razón alguna para lo vivido
A quién echaré de menos
Cuando la pena se convierta en condena?
Y si matando me mato
El rojo humor, para mí predestinado,
A dónde echará cimiente
Si sólo queda este verde prado?
De los designios, hoy me siento desertora,
Para mí, invariablemente, las lágrimas
Aunque ría derogada.
Por qué las espinas habiendo rosas?
Por qué el calvario
Cuando invade la felicidad?
Por qué repasar lo acordado
Si ya fue acabado?
Por qué no dejarme en paz
Cuando al frenesí
Ya no me entregue?
De mi vida siempre elijo
Las baldosas flojas,
Esas que aquí mismo defenestro,
Pero que me perpetúan de algún modo
El callado verano en el cual partí
Y del cual no volví.


Me añoro en la brisa que dibuja
Las manos protectoras,
Me añoro en los silencios
Que estimulan a la mentira,
Me extraño en la osadía que no fue,
En la sonrisa abierta,
En la gota derruida
Que por gota sigue surcando.
Me extraño en la memoria,
En lo efímero, y en lo real y cotidiano,
Me extraño en el espejo,
Me extraño en las ideas y nociones,
Me extraño cuando duermo,
Cuando sueño, cuando siento,
Cuando pienso, cuando muero un poco.
Me ignoro tal cual fui,
Soy carcelera y presa a la vez,
Soy fiera iracunda y beata prolífica,
Soy lo que nunca fui,
Lo que nunca quise ser,
Lo que alguna vez pensé,
Lo que alguna vez deseché.
Soy lo increíble,
Soy la voraz, el ogro del cuento
Y la princesa triste también.
Fui lo que siempre deseé,
Lo que tanto estimulé,
Lo que quise llanamente
Sin perdón y sin castigo.
Me extraño, me presiento
Y me vuelvo a perder,
Me necesito, me deseo,
Me escapo otra vez.
Me quiero encontrar
Pero no me encuentro,
Me quiero acordar
Pero ya no me recuerdo.
Dónde? Quién? Cuándo? Por qué?
Por qué…
Otra vez la duda imperiosa
Que por duda me hace dudar
Y que por dudar me pierdo nuevamente.

domingo, 6 de julio de 2008

Ser al que anhelo... (A quien corresponda).

A quién le cantas canciones de cuna,
Con quién escuchas letras de Sabina,
Con quién dirimes sobre Kandinsky,
Con quién escribes tu estrofa mejor?
En qué labios depositas tus besos de amor,
En qué laureles duermes placidamente,
En qué albor derramaste tu lágrima más triste,
En qué gloria fue que te hundiste?

Dónde estás ser al que tanto anhelo,
Dónde me buscas, si acaso lo haces,
Dónde dejaste, para siempre plasmadas,
Tus huellas de bohemio trovador?
Por qué no vienes a mi encuentro,
Por qué huyes de mis sitios,
Por qué no te me develas en cuerpo y alma,
Por qué enmudece tu dulce voz?

Te añoro en la distancia,
En la sombra y en la luz,
Te espero tras vendavales,
Te afirmo en la pena del solitario caminante.
Me desvelo por tu nombre,
Me acurruco en torno a tu llegada,
Me inundo de esperanza
Y te espero, siempre te espero.

Nací para encontrarte,
Nací para que me encuentres,
No hay indicio astral ni dios que lo asegure,
Pero te lo afirmo,
Somos dos mitades que conforman
La misma unidad,
Somos una comunión inalterable.
Nacimos para esto.

Dónde vagas? Dónde anclas?
En qué puerto, acaso,
Echaste raíces?
Por qué no llegas
Y matas al fin esta triste soledad?
Veme en las tinieblas y en la resolana,
Encuéntrame en el bosque y en la sabana,
Soy de río, como tu boca,
Soy de fuego, como tus manos,
Soy en el éter, como tus espacios,
Soy de lírica, como tus palabras.

Hazme tu musa, hazme de veras,
Eso que nombran amor,
Hazme sentir viva
Y no una muerta desdeñada.
Hazme saber tu nombre,
Hazme saber que tú sí existes,
Que no es una fantasía,
Que eres tan real como esta vida
Que transcurre amargamente por mis venas.

Tómate tu último trago conmigo,
Espérame en esa misma esquina
En donde esperamos a tantos otros,
Que esa esquina sea nuestra,
Que nadie se interponga.
Te necesito, lo ves?
Te necesito como necesitan mis pulmones
Al aire que les circula,
Te necesito como fuerza impulsora
Como lumbre, como agua.
Pero llegarás, lo sé,
Y juro que viviré para ese día.