martes, 19 de agosto de 2008

Los años que pasan... nostalgia de añorarme...

Los años pasan planeando
En un declive unísono de minutos todos iguales,
De parpadeos insignificantes,
De momentos ya marcados a fuego.
El tiempo pasa, sí, pero no de manera lineal,
Es círculo que se cierra, que se completa
Una y otra vez,
Un misterio nunca resuelto,
Una bomba que estalla
Sin emitir sonido alguno,
Resultado, sí, de las horas perdidas.
¿Qué ventaja sacarle al tiempo hoy?
Si a merced de él estoy,
Me mece suavemente
Entre garras de acero,
Y yo sólo espero a que se complete…
A que su estado de cíclico
Se haga realidad.
Para qué apurarlo,
Para qué intentar detenerlo?
Si efímero es su rodar,
Como rueda eterna,
Que girando,
Encuentra su lugar.

A qué venir ahora
A intentar saciar fiebres de antaño?
Si lo redondo gira y vuelve,
Vuelve siempre al mismo lugar,
Para qué intentar demostrar lo contrario,
Cubriéndome de sabiduría vaga
Que los años, en teoría, me han dado?
Si al formarse el circulo
De nuevo caeré,
Con la misma piedra tropezaré.
Que circuito tan agudo el de la vida
Que a todos nos devuelve al mismo sitio,
Si la historia nunca se renueva,
A qué venir hoy a pedir ofrenda
Por el daño ya ocasionado?

No voy a lamentar el pasado,
Las huellas, mis huellas,
Siempre me retienen allí,
Como una prisionera que olvidó
El dulce sabor de la libertad,
Mas allí pertenezco,
Y con lo noble de mi semblante advierto
Que de una sola cosa estoy segura,
Siempre se vuelve al mismo puerto
En donde se sembró la duda,
Siempre la sonrisa queda estancada
En aquel primer lugar
En donde más se amó la vida.
Y si rodando llego
A la raíz de mi centro
Cometeré entonces el último de mis pecados:
Estancarme cual agua turbia
Hastiada de la memoria porfiada
Que no sabe olvidar lo que tanto amó,
Que no sabe olvidar lo que tanto profirió.



Qué decir de lo que tanto se calló?
Cómo omitir el dolor
Que todo lo contaminó?
A dónde ir si ya no quedan
Más sitios seguros?
Qué perdonar si las heridas
Sangre todavía dan?
Me desvelo en la astucia, de respuestas
Poder encontrar
Mas siempre me devuelve la mañana
Con cara plácida
Extrañada de la noche que pasó.
Interrogantes que me persiguen
Que me sabotean, que no me dejan vivir,
Hecho de delirio, de hastío, de veneno,
De duda imperiosa que tiembla en el labio
Y la locura tan cercana
Bailando sola en una esquina
Desnuda y con la frente en alto,
Aclamándose victoriosa
Del tiro del final,
Ese que ni por asomo
Me puedo adjudicar.
Por qué al darme lo tan ansiado
Me quitó lo más amado?
Cuál será el tributo
Cuando al sangrar me desangre?
Por qué dejarme implorando
Siempre un poco más?
Si al cabo de los años
No hay razón alguna para lo vivido
A quién echaré de menos
Cuando la pena se convierta en condena?
Y si matando me mato
El rojo humor, para mí predestinado,
A dónde echará cimiente
Si sólo queda este verde prado?
De los designios, hoy me siento desertora,
Para mí, invariablemente, las lágrimas
Aunque ría derogada.
Por qué las espinas habiendo rosas?
Por qué el calvario
Cuando invade la felicidad?
Por qué repasar lo acordado
Si ya fue acabado?
Por qué no dejarme en paz
Cuando al frenesí
Ya no me entregue?
De mi vida siempre elijo
Las baldosas flojas,
Esas que aquí mismo defenestro,
Pero que me perpetúan de algún modo
El callado verano en el cual partí
Y del cual no volví.


Me añoro en la brisa que dibuja
Las manos protectoras,
Me añoro en los silencios
Que estimulan a la mentira,
Me extraño en la osadía que no fue,
En la sonrisa abierta,
En la gota derruida
Que por gota sigue surcando.
Me extraño en la memoria,
En lo efímero, y en lo real y cotidiano,
Me extraño en el espejo,
Me extraño en las ideas y nociones,
Me extraño cuando duermo,
Cuando sueño, cuando siento,
Cuando pienso, cuando muero un poco.
Me ignoro tal cual fui,
Soy carcelera y presa a la vez,
Soy fiera iracunda y beata prolífica,
Soy lo que nunca fui,
Lo que nunca quise ser,
Lo que alguna vez pensé,
Lo que alguna vez deseché.
Soy lo increíble,
Soy la voraz, el ogro del cuento
Y la princesa triste también.
Fui lo que siempre deseé,
Lo que tanto estimulé,
Lo que quise llanamente
Sin perdón y sin castigo.
Me extraño, me presiento
Y me vuelvo a perder,
Me necesito, me deseo,
Me escapo otra vez.
Me quiero encontrar
Pero no me encuentro,
Me quiero acordar
Pero ya no me recuerdo.
Dónde? Quién? Cuándo? Por qué?
Por qué…
Otra vez la duda imperiosa
Que por duda me hace dudar
Y que por dudar me pierdo nuevamente.

1 comentario:

  1. Qué buen textito, che. Me gustó tu página.
    Saludos
    Andrés

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